Pareja y familia

¿Qué es ser organizador de bodas y qué tareas implica?

organizadores de bodas

En los últimos años la forma de celebrar una boda ha cambiado sustancialmente, desde aquellos clásicos banquetes celebrados en un salón más o menos lujoso hasta las celebraciones actuales, en las que se busca la personalización y originalidad. Programas de televisión y ferias centradas en el sector nupcial han influido sobremanera en esta irrupción de la creatividad en un sector que era muy tradicional. Es habitual que las parejas hoy en día quieran incluir detalles y temas relacionados con sus gustos personales en una de las ocasiones más importantes de su vida, aunque en muchas ocasiones la vida laboral y sus compromisos les impiden poder organizar su boda con tranquilidad y tiempo, convirtiendo todo el tema de la organización en algo estresante e incluso, en ocasiones, desalentador.

Es en este contexto donde surge la figura del organizador de bodas o wedding planner, un profesional encargado de transmitir todas esas ideas y preferencias de los novios. A algunas parejas les asusta subir excesivamente el presupuesto dedicado a la boda, pero lo más habitual es que precisamente un organizador consiga mejores precios y conozca más alternativas a la hora de contratar los suministros para la celebración. Son fundamentales cuando se tiene una idea en la cabeza o varias de ellas y no se sabe cómo llevarlas a la práctica. Un organizador de bodas puede ocuparse de una parte de la celebración que nos quede por resolver o puede ocuparse de prácticamente todo, desde la búsqueda del lugar perfecto, las flores y decoración, el servicio de catering, la animación y el ambiente musical, puede asesorar en la elección de los trajes, etcétera.

Organizador de bodas: un empleo divertido

Para convertirse en organizador de bodas, es importante tener conocimientos sobre protocolo y poseer buenas habilidades comunicativas, para poder conocer bien a la pareja para la que se trabaja y asegurarse de que el evento está diseñado a la medida de sus gustos y no a los del propio organizador. Aunque en esta profesión suele haber cierto intrusismo, por parte de personas que han organizado algún evento familiar y se lanzan al negocio de las bodas, son muchos los profesionales que se forman y especializan mediante cursos de Wedding planner como el de Implika.es, donde además de adquirir los conocimientos necesarios para desarrollar todo el potencial creativo, es posible hacer prácticas en empresas del sector. Una buena capacidad de planificación también es fundamental, ya que dentro de sus funciones, el organizador debe coordinar las diferentes etapas de la boda, a los invitados y asegurarse de que todos los proveedores han servido los productos adecuados y a tiempo, para que la pareja pueda disfrutar de su día sin nervios ni agobios.

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