Salud

¿Para qué se utiliza la homeopatía?

aplicaciones de la homeoptia

Se denomina homeopatía al método terapéutico que se basa en la medicina complementaria para tratar los síntomas de ciertas enfermedades, dolencias o infecciones con medicamentos homeopáticos. Este tipo de tratamiento surgió hace aproximadamente unos 200 años de la mano del Dr. Samuel Hahneman, quien pensaba que una sustancia que causa determinados síntomas de una enfermedad en las personas sanas es capaz de curar dichos o parecidos síntomas en una persona enferma. Dicha ‘teoría’ se basaba en la Ley de la Similitud: si se administran dosis en cantidades muy pequeñas de una sustancia parecida a la enfermedad, se consigue curar a los enfermos de una forma más respetuosa y menos agresiva hacia su organismo.

La homeopatía trata síntomas de diversas enfermedades, tanto agudas como crónicas, así como ciertas infecciones de repetición e, incluso, ayuda en cuidados paliativos. Según la Sociedad Española de Medicina Homeopática, este método es más efectivo con enfermedades de las siguientes características: otorrinolaringológicas y bronquiales, digestivas, circulatorias, osteo-articulares, traumatismos, urológicas y ginecológicas, dermatológicas, neurológicas, oftalmológicas, psiquiátricas, pediátricas, endocrinológicas, sistema inmunológico o tratamientos paliativos (alivio de efectos secundarios causados por quimioterapia).

Este tipo de tratamiento es muy personalizado, ya que tiene en cuenta las circunstancias específicas de cada persona, ayudando a todo tipo de individuos, independientemente de su edad o sexo. Cabe destacar, eso sí, que a pesar de ser una práctica médica benigna avalada por los testimonios de muchas personas que han decidido beneficiarse de ella, no es aceptada por el método científico.

Los medicamentos homeopáticos utilizados por los pacientes se elaboran mediante sucesivas diluciones en agua o alcohol. Cuantas más veces haya sido diluida la sustancia, más potentes serán sus efectos. Al lado de las siglas CH que hay escritas en los medicamentos homeopáticos aparece un número (9CH ó 30CH) que índica cuántas veces se ha producido la dilución, como método de información a los usuarios.

Es cierto que muchos especialistas recurren a los métodos homeopáticos y que, incluso, un gran número de farmacias han comenzado a distribuir este tipo de tratamiento complementario, pero se trata de una práctica aún no aceptada por la comunidad científica. A pesar de eso, 3 de cada 4 europeos conocen de sus múltiples beneficios y un 29% recurre a ella en su atención sanitaria, tal y como indica un informe de la Comisión del Parlamento Europeo. De hecho en Francia y en Bélgica la homeopatía está muy extendida, pero solo los médicos pueden ejercerla.

Sin embargo, cada vez es más recomendable que las personas que deseen seguir el método homeopático se impliquen a la hora de curar cualquiera de sus afecciones o enfermedades, intentando informarse todo lo que puedan al respecto para así poder opinar y participar en el proceso de curación. El homeópata que elijan para darles consejo debe ser alguien que les inspire seguridad y confianza, es decir, alguien que sepa escucharles y orientarles. Para ello, un especialista en esta materia dedicaría al menos una hora a escuchar los diferentes síntomas del paciente, así como sus costumbres y su estilo de vida.

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