Moda

American Apparel, el imperio se derrumba

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American Apparel es una compañía estadounidense que goza de bastante reconocimiento por la manufactura, diseño, distribución y, sobre todo, por sus agresivas y sugerente campañas de marketing. Fundada en 1989 en Los Ángeles, California, la marca que en algún momento pudo ser considerada un “imperio” ha debido declararse en bancarrota, enfrentando así las consecuencias de haber abusado en muchas ocasiones de la creatividad de sus publicistas y un nivel de ventas que no paraba de bajar – situación que no pudo revertirse ni con la ayuda de la artista Taylor Swift.

La bancarrota de American Apparel viene a ser el resultado de una mezcla indeseable para cualquier compañía en el mundo, esto es: bajas ventas, conflictos judiciales constantes y una deuda que no paraba de crecer. Era habitual leer sobre los anuncios de connotación sexual que lanzaba al aire esta marca, así como también el gusto por colocar a modelos de aspecto inocente en situaciones de tipo sexual sin necesidad hizo que muchos pensaran en titulares del estilo “American Apparel bancarrota anunciada”.

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La noticia golpeó con fuerza en el mundo de la moda y algunos inversionistas, sobre todo cuando la propia Paula Schneider (CEO de American Apparel) solicitó la bancarrota en la Corte Federal de Delaware, Estados Unidos, al reconocer que la compañía no contaba con recursos para seguir adelante más de 12 meses. Algunos de los efectos inmediatos de la medida, además de acentuar los bajos índices de venta, impidieron que se siguieran cotizando en la Bolsa las acciones de la empresa y dejó en incertidumbre a los cerca de 11.300 trabajadores vinculados en sus operaciones.

Algunas de las claves de la bancarrota de American Apparel son:

  • El uso de publicidad agresiva y de connotación sexual, en vez de aumentar las ventas, terminó aniquilando a la marca. Aun cuando en 2014 se tomó la decisión de desvincular al CEO y fundador de American Apparel, Dov Charney, no se consiguió desmarcar a la empresa de lo que por tantos años hizo su publicidad.
  • La deuda de American Apparel es digna de un imperio, y por lo mismo insalvable. A la fecha se calculaba un pasivo de 300 millones de dólares.
  • La esencia de declarar la quiebra o bancarrota no está en acabar con American Apparel, sino en reestructurarla desde sus cimientos. Con pérdidas cercanas a los 19,4 millones de dólares y un nombre de marca que no ayudaba, la idea de Schneider es, jurídica y comercialmente hablando, la mejor que podía tomarse para intentar hacer reflotar el negocio.
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